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En 1990, por primera vez la izquierda accede al gobierno de Montevideo,
que cuenta con la mitad de la población del país. La ONG le propone al
Gobierno Municipal un plan de acción para atender el desempleo de los
jóvenes de la zona, trabajando en la desobstrucción y mantenimiento de
los cursos de agua, que hacían inundable la zona; el gobierno acepta y
elaboran juntos un programa de intervención en ese sentido que sería una
de las primeras experiencias “socio educativo laborales”. Los participantes
del programa tenían como exigencia para realizar la pasantía laboral,
cumplir con la capacitación específica y transversal que se les proponía.
A su vez, el Gobierno Nacional fortalecía los programas dirigidos a la
infancia y la adolescencia, en convenio con las ONG. La cooperación
internacional se mantenía fuerte.
Situación V:
La cooperación internacional se va retirando. Las organizaciones
no gubernamentales ejecutan programas sin lograr incidencia en la planificación
y la innovación, rindiendo cuentas financieras al Estado, que aparece “al frente”
de las políticas sociales. La comunidad no encuentra espacios de evaluación de
resultados, ni de participación.
En 2005, por primera vez la izquierda accede al Gobierno Nacional.
En este período comienza a darse una situación compleja donde la
cooperación internacional comienza a replegarse, los cuadros de la
sociedad civil pasan a formar parte del Gobierno y el Estado empieza a
ocuparse fuertemente de las políticas sociales, a partir de diagnósticos de la
comunidad, elaborado por ellos mismos. Entre otros, se crea el Ministerio
de Desarrollo Social, que centraliza fuertemente estas políticas sociales.
Es entonces que los programas de atención social vienen elaborados desde
el Gobierno y la ONG pasa a cumplir el papel de ejecutora de “servicios
sociales”, perdiendo capacidad de innovación e incidencia. Muchos de
estos programas se vuelven un fin en sí mismos, ya que posibilitan la
subsistencia de las ONG, que compiten entre sí para obtenerlos.
“Los programas
de atención
social vienen
elaborados desde
el Gobierno y
la ONG pasa a
cumplir el papel
de ejecutora
de “servicios
sociales”,
perdiendo
capacidad de
innovación e
incidencia”