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Asimismo, se desestiman los acumulados de saberes que permitían
adaptarse a la realidad de la comunidad, en función de la practicidad
de programas idénticos, para realidades territoriales y poblacionales
diferentes. La mayoría de las veces se terminan discutiendo presupuestos
e implantación de los programas y no estrategias políticas.
A
modo
de
síntesis
Esto no pretende ser un diagnóstico de la situación de Uruguay,
pero seguramente muchas de estas situaciones les resultarán
comunes a muchas organizaciones sociales.
En esta historia de relaciones múltiples, la rendición de cuentas
siempre ha sido una presencia ineludible, pero manejada en
general de forma bilateral y con escaso acceso público.
La visibilidad propuesta por la Iniciativa Rendir Cuentas incita
a un cambio cultural, desde un compromiso múltiple entre
la cooperación internacional, los gobiernos, las ONG y la
comunidad.
Asimismo, los datos que se recogen ofician como herramienta
para el análisis y las propuestas. En el caso de Uruguay, resulta
que entre los gobiernos locales y el nacional aportan el 55% de
los recursos para ejecutar políticas sociales por parte de las ONG.
Este dato debería poner la alerta en el fortalecimiento de las
ONG, ya que si tácitamente existe confianza para traspasarnos
semejantes recursos, debería existir la preocupación y el apoyo
para que sean utilizados de la forma más eficiente, original e
innovadora, de cara a la comunidad, a la cual nos debemos, de
dónde venimos y en la cual trabajamos.
“La rendición
de cuentas
siempre ha sido
una presencia
ineludible, pero
manejada en
general de forma
bilateral y con
escaso acceso
público”