133
A
modo
de
conclusión
La agenda de la transparencia amerita ser repensada ante la
transformación del Estado y de la gestión pública que se observa
en general en América Latina. Por un lado, muchos países
han dado un paso significativo en reconocer el derecho de
las personas a acceder a información en poder de organismos
y entidades públicas. Sin embargo dada la permanente
transformación de lo público a la que asistimos, se abre un
escenario en el cual el acceso directo de la ciudadanía a buena
parte de la información pública no está aún garantizado.
En este marco, iniciativas de autorregulación como Rendir
Cuentas implican instancias que debemos comenzar a adoptar
no sólo para estar mejor preparados para un escenario de
mayor regulación, sino como instrumento de gestión política. En
definitiva, coincidimos con quienes visualizan en la transparencia
proactiva de las OSC un valor y una opción para avanzar en la
construcción de legitimación social.
La transparencia de las OSC habilita nuevos marcos para la
participación ciudadana, de allí entonces la importancia de
repensarla también en clave de derechos de la ciudadanía.
En este escenario de transformación de lo público que vive el país,
actualmente la ciudadanía no tiene opción de conocer en forma directa
cómo se adoptan las decisiones, y cómo se realiza la ejecución de los
recursos públicos cuando la actividad recae sobre el sector empresarial o en
algún tipo de OSC. Esto por cuanto, si bien la ley 18.381,
Derecho de Acceso
a la Información Pública
, implicó un avance sustantivo para garantizar la
realización del DAIP para la ciudadanía, al momento de sancionarse la ley
no se incluyeron a estos actores como sujetos obligados.
“La agenda de
la transparencia
amerita ser
repensada
ante la
transformación
del Estado y
de la gestión
pública que
se observa en
general en
América Latina”