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De lo reactivo a lo proactivo
Es importante reconocer que en un primer momento las OSC se
convocaron para analizar las implicaciones del Decreto 982 del Gobierno
Nacional (antes mencionado) y, por tanto, esto respondió a una actitud
reactiva que devino en una posición totalmente proactiva de donde nace
el deseo de unirse al movimiento latinoamericano de rendir cuentas y
trabajar en factores que les son comunes a la mayoría de OSC.
Cabe mencionar que en la asociatividad ecuatoriana prevalece la
“sectorización”, esto es, agruparse por afinidad de acciones. Por
ejemplo; Federación de ONG por la Discapacidad, Corporación de
Responsabilidad Social, Foro de Salud, etc.; sin embargo, Rendir Cuentas
ha sido un valioso pretexto para juntarse intersectorialmente, permanecer
unidos por sus afinidades y fortalecerse por sus particularidades.
La rendición de cuentas también ha permitido “hacer visible lo
invisible”, sistematizar la información, generar un ordenamiento
institucional que aleja a las OSC de la informalidad al manejar datos.
Se forja, así, esa cultura de la transparencia, deja de ser un concepto que es
“políticamente correcto” en el ámbito social y pasa a ser un hecho concreto
fácilmente perceptible y medible. Un indicador de ello son los códigos de
ética y comportamiento, política de conflicto de intereses, entre otros.
Enfrentando al prejuicio
Mucho se dice sobre las OSC, en el Ecuador. El discurso oficial ha sido
muy crítico y cargado de ideas preconcebidas que desacertadamente
tienden a ser generalizadas. En este marco, el Colectivo de OSC actúa
de manera voluntaria para brindar información en un proceso normado,
regular y perfectible; en cierto modo se “expone” para mostrar que
“La rendición
de cuentas
también ha
permitido
“hacer visible
lo invisible”,
sistematizar la
información”