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El Gobierno de España ha empezado a recurrir a los tribunales de justicia para evitar responder a los ciudadanos y ciudadanas que solicitan información con amparo en la Ley de Transparencia, norma que entró en vigor en diciembre de 2014. La Abogacía del Estado Español ha presentado ya, en nombre de ministerios o de empresas públicas, cinco recursos contencioso-administrativos para no tener que dar información sobre gastos de la Radio y Televisión Española y de la Fábrica Nacional de Moneda y Timbre ni sobre la contratación que realiza la empresa pública Tragsa. El Ministerio de la Presidencia, que impulsó la ley de transparencia, pleitea para no tener que divulgar informes precisamente sobre el progreso del Gobierno en materia de transparencia.
La Ley de Transparencia permite a los ciudadanos solicitar información al Gobiernoy fija en qué casos este debe responder y en qué plazo. Cuando la Administración deniega una petición o la respuesta que da no es satisfactoria, el ciudadano puede recurrir al Consejo de Transparencia y Buen Gobierno, órgano encargado de supervisar el cumplimiento de la ley. Generalmente los dictámenes de este organismo público son aceptados, tanto por el Gobierno como por el ciudadano. Sin embargo, la norma prevé la posibilidad de recurrir sus decisiones ante los tribunales. En contra de la previsión de las organizaciones que defienden la transparencia, no están siendo los solicitantes de información los que recurren, sino el Gobierno, y para evitar tener que divulgarla.
En Access Info Europe, organización que promueve el acceso a la información, no dan crédito a lo que ha sucedido con una de sus peticiones. En agosto de 2015 solicitaron copias de los informes del progreso del Gobierno español en los compromisos de la Alianza para el Gobierno Abierto (OGT, por sus siglas en inglés), una iniciativa en la que los gobiernos presentan periódicamente sus avances en rendición de cuentas, gobierno abierto y transparencia. El Ministerio de Presidencia denegó la petición por considerar los documentos “internos”. El Consejo de la Transparencia, en cambio, falló a favor de la ONG e instó a Presidencia a entregar los informes en un plazo de 15 días.
En lugar de hacerlo, el ministerio presentó un recurso contencioso-administrativo en los juzgados contra la resolución del Consejo. “Recurrir es una opción prevista en la ley, pero en este caso es especialmente sorprendente. Ir a los tribunales contra el Consejo para no dar información sobre transparencia es sencillamente alucinante”, dice Luisa Izuzquiza, portavoz de Access Info. España presentó de manera voluntaria su primer plan de acción a la OGP en 2012 y el segundo en 2014. Adherirse a la iniciativa, liderada por Estados Unidos, Reino Unido y Brasil, y que ya cuenta con 69 países, implica comprometerse a ir avanzando en la transparencia con acciones concretas: liberar bases de datos hasta ahora no divulgadas, garantizar el acceso de los ciudadanos a la información, etc. La relación con la OGT la lleva la Secretaría de Estado de Relaciones con las Cortes, dependiente del ministerio de Soraya Sáenz de Santamaría.
"El Consejo de Transparencia no tiene capacidad para obligar a la Administración a responder; solo puede instar a hacerlo", recuerda Jesús Lizcano, presidente de Transparencia Internacional España, que admite estar sorprendido por el uso que está haciendo de la posibilidad de recurrir ante los tribunales. "Lo que tienen que hacer las administraciones es ser transparentes: ahora mismo hay demasiadas excepciones en la ley y es necesario aprobar el reglamento que la desarrolle", añade. El Gobierno hizo público un borrador del reglamento en julio pasado, pero no se ha vuelto a saber nada de él. "El derecho a saber debe prevalecer salvo en contadas ocasiones", remacha Lizcano.
Además del recurso de Presidencia, otros cuatro presentados por empresas públicas se dirimirán en los tribunales: