Autorregulación y autoevaluación de la sociedad civil

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La Asamblea Mundial de CIVICUS siempre ha sido un espacio lleno de energía y diversidad y la 10ª. Asamblea, que se está desarrollando en este momento en Montreal, Canadá, no es una excepción. Foros, discusiones, plenarias, exposiciones, proyección de films documentales, presentación de publicaciones, entrevistas, bloggers, corresponsales Twitter, ¡de lo que se pida! Cerca de mil delegados de más de cien países de todo el mundo se nutren mutuamente en la conversación heterogénea e intercultural.

CIVUCUS ha sido la organización pionera en la promoción de la responsabilidad de la sociedad civil y en la generación de herramientas para evaluar a la sociedad civil. De hecho, el programa de CIVICUS sobre legitimidad, transparencia y rendición de cuentas de las organizaciones de la sociedad civil fue lanzado en 2002 y el Índice CIVICUS de la Sociedad Civil se implementó por primera vez en forma piloto en el 2001, por lo que ambos ya cumplen una década de fructífero trabajo.

En esta última década han florecido las herramientas que evalúan a la sociedad civil, como lo muestra ese árbol verde y rojo que presentó Beniam Gebrezghi, del PNUD, en una de las sesiones. Parece que esta última década la preocupación por evaluar y autoevaluar a la sociedad civil ha sido explosiva.

CIVICUS fue una de las organizaciones gestoras de nuestra Iniciativa Regional Rendir Cuentas. Por lo mismo, las sesiones sobre estos temas en la Asamblea Mundial están siendo sustantivas y muy concurridas, quizás porque el propio título de la sesión, preguntándose si realmente la autorregulación funciona, es provocador y convocante.

 

La discusión en el taller sobre autorregulación fue interesante y motivadora, y muchos participantes opinan que la autorregulación en términos de transparencia y rendición de cuentas funciona si los incentivos son claros, suficientes, amplios y si el ambiente es realmente habilitante para ello: los ejemplos de Rendir Cuentas en América latina, presentan rasgos comunes de autorregulación, mientras que en Filipinas se ha caminado hacia la certificación. El caso de Charity Navigator en los Estados Unidos no es claro hasta donde es autorregulación y hasta dónde es la visión de los donantes y los incentivos externos (imagen pública, rating que al hacerse público condiciona a los donantes) los que condicionan el trabajo…

La discusión está planteada…