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James Allen Smith, Vicepresidente y Director de Investigación y Educación en el Centro de Archivos Rockefeller en Nueva York, impartió la conferencia Archivos, Memoria y Sociedad Civil el 31 de agosto en las instalaciones del Archivo General de la Nación en la Ciudad de México.
Invitado por el Centro Mexicano para la Filantropía (Cemefi) y teniendo como anfitrión al Archivo General de la Nación, el también historiador, docente e investigador sobre políticas públicas, sociedad civil, filantropía y política cultural en América Latina, impartió una conferencia acerca de la importancia de la preservación de los archivos históricos de las fundaciones y organizaciones del tercer sector.
Su exposición se centró en la importancia de la preservación de los archivos históricos de las organizaciones civiles y la importancia de reconocer estos archivos como una parte fundamental para entender cómo se lleva a cabo la rendición de cuentas en las sociedades democráticas.
Importancia de los números
Los números son parte central para los mecanismos de rendición de cuentas de la filantropía hacia la sociedad. Son los números los que generalmente son reportados, como los impuestos, las comisiones, etc. Por ejemplo, ahora es accesible en Estados Unidos, el servicio llamado Guidestar, una base de datos que registra quién adquiere qué y cuánto, que ha sido recolectado por el US Foundation Center y otras organizaciones similares alrededor del mundo.
Sin embargo, más allá de los números, es necesario saber cómo trabajaron las fundaciones y por qué. En cartas, diarios, investigaciones de campo, comunicados oficiales, se reflejan las ambiciones y las intenciones filantrópicas, el cambio de estrategia, conflictos y la adaptación a situaciones cambiantes. Los archivos relatan una historia desde diversas perspectivas, no necesariamente relata la historia filantrópica. También cuentan una historia diplomática que los archivos públicos no. Los archivos de las fundaciones pueden contar una historia sobre políticas públicas, sobre agencias del sector público y cómo emergieron éstas antes de que éstas fueran legisladas o que fueran decretadas por el Presidente para ser implementadas en los países.
Fundación Rockefeller
Allen Smith citó como ejemplo el inicio de la labor internacional de la fundación Rockefeller, cuyo primer acercamiento con México fue en la época de la Revolución. Cuando la Fundación se encontraba haciendo una campaña internacional para combatir la fiebre amarilla, se acercó a México en 1910 y a pesar de que estuvo trabajando en esos años en países de América Latina y el Caribe, el entonces presidente de México, Venustiano Carranza, tuvo sus reservas de trabajar con la Fundación. Siendo la fundación de origen estadounidense, sus intenciones fueron objeto de sospecha y rechazo durante toda esa década. Fue hasta la administración de Obregón cuando se consideró que la colaboración con la Fundación podría ser un puente para mejorar las relaciones diplomáticas con Estados Unidos. Así que fue hasta 1921 cuando la labor de la Fundación Rockefeller pudo comenzar en México para combatir la fiebre amarilla.
Los archivos de fundaciones y organizaciones filantrópicas ofrecen las claves entender cómo se han desarrollado algunas profesiones, la competencia del gobierno y las autoridades en muchos campos, la historia de varias profesiones, incluyendo el desarrollo de la ciencia, y la administración de negocios, la construcción del Estado en ciertos años, y la historia de organismos transnacionales.
Invitó a las organizaciones civiles a resguardar su propia memoria histórica, usando las nuevas tecnologías, y orientado hacia la rendición de cuentas y la apertura de sus archivos.
También destacó que, a la muerte John D. Rockefeller en 1937, la labor filantrópica de su Fundación sumaba alrededor de 540 millones de dólares. Y aunque pudiera parecer poco dinero comparado con la fortuna de Bill Gates, Warren Buffet, o Carlos Slim, que se estima entre los 50 ó 60 billones de dólares; en el ámbito de la filantropía lo que importa no es el tamaño de la fortuna de un filántropo, sino su legado, es decir, las instituciones que crea con su patrimonio, las ideas que genera, las vidas que impacta.
Fuente: www.cemefi.org