Verse a través: organizaciones de América Latina evalúan sus prácticas de rendición de cuentas…Y aspiran mejorarlas

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A través de una herramienta de autoevaluación, organizaciones de la sociedad civil en varios países de América Latina y el Caribe obtuvieron en los últimos meses diagnósticos sobre su situación institucional de rendición de cuentas. Las organizaciones ahora se preparan para implementar, en el 2020, los cambios en las áreas identificadas como de mayor necesidad de mejoras.

Entre octubre de 2018 y mayo de 2019, la Iniciativa Regional Rendir Cuentas facilitó en la región de América Latina y el Caribe diversas actividades de implementación del Estándar Global para la Rendición de Cuentas de las organizaciones de la sociedad civil, un modelo de referencia que da prioridad a un enfoque dinámico de la rendición de cuentas. Rendir Cuentas y sus organizaciones socias en la región se propusieron avanzar en la institucionalización del estándar global y recoger y sistematizar información y conocimientos de cómo el Estándar Global puede ser usado como un instrumento para la rendición dinámica de cuentas.

Rendir Cuentas desarrolló dos mecanismos de autoevaluación organizacional, cuyo lanzamiento fueron hitos importantes del período. Por un lado, la aplicación en línea Rendir App (app.rendircuentas.org), que representa una forma ágil de autoevaluación, ya ha sido probada por cerca de 100 organizaciones de la sociedad civil (OSC) de distintas regiones del mundo.

Por otro lado, a partir de pruebas piloto, en América Latina y el Caribe se implementaron una completa herramienta de autoevaluación y su guía práctica de trabajo.  Así, con la orientación de organizaciones socias de Rendir Cuentas, un total de 121 OSC de cuatro países de la región (Argentina, Colombia, Perú y Uruguay), lograron sus diagnósticos institucionales con base en la herramienta de autoevaluación basada en el Estándar Global. Además, 39 de esas organizaciones identificaron medidas para enfrentar las debilidades y potenciar las fortalezas detectadas, y con base en el autodiagnóstico alcanzado, diseñaron planes iniciales de mejoras.

 

Este proceso ha dejado sendas enseñanzas. La aplicación de la herramienta de autoevaluación implica un proceso valioso, pero requiere tiempo y disposición de las organizaciones que la implementan, así como un seguimiento sustantivo a fin de que se concreten las propuestas de mejora identificadas por cada organización. Por ello, en una nueva fase de trabajo en 2020, organizaciones socias de Rendir Cuentas en los cuatro países se proponen dar seguimiento y apoyo a OSC para la implementación de planes de mejora identificados en el período anterior.

 

Uno de los aspectos que se identificó con mayores debilidades fue la relación y rendición de cuentas de las organizaciones hacia sus públicos principales, precisamente la esencia que pregona el Estándar Global. El ciclo de retroalimentación y una rendición de cuentas dinámica se valoró como muy débil, y se comprobaron importantes necesidades de mejora tanto a lo largo de distintos compromisos, como en algunos compromisos específicos. Por ejemplo, el compromiso 11 del Estándar Global (tomar en cuenta en las decisiones la opinión de las personas afectadas por nuestro trabajo, de los aliados, socios, voluntarios y personal remunerado) fue señalado como un aspecto que requería especial atención. Más aún, los aspectos relacionados a la responsabilidad hacia un planeta sano (compromiso 3), a la promoción de los derechos de las mujeres y las niñas y la igualdad de género (compromiso 2) y a la transparencia y apertura (compromiso 8) fueron también reconocidos en varios países como críticos y con notorias necesidades de mejora. Los compromisos sobre alianzas, personal y voluntariado y liderazgo responsable (compromisos 6, 9 y 12, respectivamente), también fueron identificados como áreas de necesaria mejora.

En esta nueva etapa, las organizaciones socias de Rendir Cuentas van a dar pasos específicos para brindar seguimiento y acompañamiento a las organizaciones con diagnósticos de la fase anterior de autoevaluación. Se prepararán herramientas de apoyo que apunten a aspectos en los que se encontraron debilidades y las organizaciones en los cuatro países recibirán apoyo y distintas formas de asistencia técnica. Se compartirán buenas prácticas, se realizarán reuniones informativas para el personal y equipos de las organizaciones involucradas, capacitaciones a medida y una metodología participativa incluirá reuniones de intercambio, retroalimentación, talleres con equipos de las organizaciones e incluso la provisión de recursos o capacidades externas para orientar a las organizaciones en temas específicos.

En poco tiempo tendremos más información sobre los resultados de estos importantes procesos.

 Uruguay – Reuniones de autoevaluación

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Argentina – Reuniones de autoevaluación